Me siento como el príncipe de las
arenas y la laguna azul.
Océano y montañas.
La diosa sumergida.
Ojos ámbar, cuerpo generoso y fuerte.
Tiene la cabellera de oro del mejor
quilate.
Su mirada emana amor, amistad y
felicidad.
Su mirada muy sobria y profunda.
Muestra su complacencia y gusto.
Ella es ingenua, es noble.
Huele a néctar.
La mujer excelente, sin prejuicios.
Ella es una princesa, es una modelo.
Hay que seguirla más allá de la luna.
Misteriosamente es una enviada del
universo para el desarrollo biológico.
Me atrevería a decir que es una Diosa
estelar.
Lo que se pierden los eunucos y
anacoretas.
Ella solo con el caminar entre el
público exige mejorías y belleza.
Que esto continúe Dios mío te lo
pido.
Por: Christian Benítez Cañizares
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