viernes, 28 de agosto de 2020

CONSTRUCCIÓN VIVIENDA FAMILIAR

Hace veinte años cuando me casé con Christina Nevárez yo estaba en la ciudad de Esmeraldas en donde la conocí.

Tenía alquilado un cuarto de tres metros de ancho por cuatro largo en donde tenía una cama de dos plazas nueva que la compré por éste mismo barrio a un carpintero, lo mismo un colchón nuevecito de resorte marca Chaide y Chaide   la parte trasera de una casa al sur de Quito por el barrio Solanda, el baño quedaba afuera y era común para el uso de otros inquilinos de otros cuartos pertenecientes a la casa a veces teníamos que ir a los baños de agua caliente calentados con leña los cuales se alquilaba.

Aquí vinimos a vivir con Cristina luego de que salimos de la casa de su mamá en la calle F y la 24 Ava. En el barrio del suburbio de Guayaquil.

Aquí en Quito en esta habitación Cristina quedó embarazada de nuestra hija Romina, pero antes de dar a luz tuvimos un problema la invité a comer y luego que le sirvieron un cuarto de pollo asado no lo quiso comer, me disguste por ello discutimos y ella decidió regresarse a Guayaquil.

Viendo que estaba embarazada y sintiendo mi obligación como padre vine nos reconciliamos y aquí tuve que alquilar así mismo un departamento al interior de una casa en la Av. 29 Ava. Junto a una amiga Doña Melva así mismo junto a la casa del señor Zuñiga que luego de venir de la ciudad de Esmeraldas por los estudios universitarios de Romina y Grace tuvimos que alquilar.

Nació Romina en el Hospital Guayaquil y luego nos cambiamos a vivir a otro cuarto en la casa de Gustavo Zambrano el niño del arete como se apodaba esto es por la calle G y la 28 Ava. En el mismo suburbio.

Estuvimos también arrendando por la calle Colombia así mismo en el barrio del suburbio.

Hasta que decidimos irnos a Esmeraldas ya que me iba a hacer cargo de la compañía de seguridad privada SEPBECA de la familia.

Aquí en Esmeraldas alquilamos un pequeño departamento por aire libre cerca a la Unidad Educativa La Inmaculada escuela y colegio en donde se han educado las jóvenes de distinguidas familias esmeraldeñas.

Cuando ya estuve en mejores condiciones económicas por el éxito obtenido en la compañía de seguridad privada, nos pasamos a vivir en una villa de tamaño mediana de color blanca con tres habitaciones, un baño, sala y comedor grande, patio jardín y garaje donde guardaba mi jeep Vitara azul, ubicada en la parada de buses número 7 o llamada también la parada de los come chivos, de propiedad de un ex compañero del colegio Sagrado Corazón Eduardo Santoro, estuvimos viviendo unos siete años en esta villa.

Después de este tiempo luego de cerrar la empresa de seguridad por los duros problemas que enfrentamos con la administración pública de Rafael Correa en Esmeraldas nos pasamos a vivir en un departamento en el edificio de la familia Montenegro gracias a la intervención de Roxana quién nos prestó dicho departamento. Departamento de color blanco hueso agradable para vivir con tres habitaciones, un baño sala cocina y comedor medianos pero cómodos. Viviendo en este departamento es que ya se gradúa Grace del colegio La Inmaculada mientras Romina se encontraba en Guayaquil ya estudiando en la Politécnica Salesiana.

Desde aquí partimos a Guayaquil después de vender un bonito terreno en la urbanización Balcones de Tachina con la idea de dar prioridad a la educación de Romina y Grace.

Previo a que vine por Guayaquil a alquilar una casa y por recomendación de Herminia Solís cuñada de Cristina Nevárez arrendé un departamento en una casa en la calle A y 29 Ava. Del matrimonio Zuñiga los primeros meses vivimos relativamente tranquilos pero Grace se enfermó del estómago con una Helicobacter Pillori y posteriormente los dueños de casa se pusieron molestosos desde que una vez no se le pudo pagar puntualmente el arriendo hasta tal punto que nos empezaron a cortar el agua y a ponernos exigencias malos dueños de casa abusivos irrespetuosos  de todas las veces que hemos arrendado éstos son los arrendatarios de los cuales es incómodo vivir así con la prepotencia de los dueños de casa. Es aquí pasando estos malos momentos causados por el arrendatario es que decidió Cristina junto a su mamá y familiares construir nuestra propia vivienda en un pequeño espacio del patio de su casa de seis por cuatro metros, yo le venía diciendo a Cristina que con todo el dinero que habíamos gastado en arriendos ya tuviéramos nuestra propia casa y en realidad para el futuro de Grace y Romina en Guayaquil vale tener una vivienda propia independiente y que los arrendatarios no molesten.



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