sentado en una silla de concreto
silla a la intemperie y musgos
el atardecer con brillo del sol
blancas nubes en el horizonte
corre el viento refrescante
hacia arriba del árbol, una verde naranja
verde como el follaje y esférica
guinda el hermoso fruto familiar
amigo de refrescante bebida
jugo amarillo de vivificante energía.
A la sombra del naranjo en el ocaso
despido un buen día, uno más
árbol de tupidas ramas
hoy junto al árbol de naranjas
en un pueblo distante a mi morada
por mi ruta poética
hasta el Amaguaña
en corta visita pequeña ciudad pujante
pueblo tropical de tierra fértil
de gastronomía exquisita
de abundante agua dulce
de gente alegre y generosa
en el centro del mundo
Ch. B. C.
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